CORPUS FIXIE

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De visita por Kalavinka!!!

Para los perdidos, una  parte del equipo de Enciclika se encuentra de viaje por Japón, y hoy casi una semana de estancia en el país del sol naciente somos invitados a visitar a Tanabe-san en su taller de Kalavinka (respetadísimo frame builder) para que nos explique como es su día a día:

“Un viaje de diez minutos en tren desde Shibuya y un agradable paseo de un cuarto de hora por callejuelas nos han llevado directamente hasta la puerta del rojizo edificio en el que se ubica la tienda-taller de Tanabe-san. Como llegamos antes de hora aprovechamos para comer unos sensacionales fideos con ternera y huevo en el pequeño restaurante colindante. De momento el viaje ya está mereciendo la pena.

Tanabe-san nos recibe y educadamente no dice si nos importa esperarnos unos minutos ya que ahora está en plena construcción de un cuadro, “Faltaría más!”. Una necesidad alimenticia nos permite ver al maestro en acción y observar con entusiasmo como él y su ayudante manipulan un par de tubos y los acaban de pulir. Pasados unos minutos se dirige en japonés a nosotros y su otro ayudante, Masaki, ejerce de esforzado traductor. En ese momento somos conscientes que la limitaciones idiomáticas de los tres nos privarán de una más que interesante y excitante charla, pero el simple hecho de estar en su pequeña tienda-taller rodeados de cuadros, piezas y futuras bicicletas merece el desplazamiento al barrio de Meguro.

Después de verlo en acción le obsequiamos con la gorra de Lucky Bastërds, hecha especialmente para la ocasión, y no duda en ponérsela. Se dirige al baño, se mira en el espejo y sonríe. Intentamos empezar con la entrevista, pero decidimos perdirle que nos cuente su filosofía, su historia y como son sus bicicletas. Le pedimos que hable en japonés, que se sienta cómodo, que luego ya miraremos de traducirlo de alguna forma. Su ayudante le traduce nuestras inquietudes y Tanabe-san empieza a hablar. Habla relajado, cómodo, de vez en cuanto echa un vistazo a su espalda y comprueba que su ayudante esté manipulando bien las piezas. “Lo hacemos todo aquí, normalmente lo hago todo yo pero tengo un ayudante en el taller y Masaki que me ayuda con la tienda”

 Asentimos.

“Empecé a correr de joven, en carretera y en pista. Llegué incluso a hacer podio en los Campeonatos del Mundo del 74 en Montreal” y nos muestra orgulloso el trofeo situado en una estantería. Nos lo imaginamos de joven y nuestros ojos se dirigen a una fotografía en blanco y negro colgada sobre la puerta de entrada al taller y situada junto a un recien acabado cuadro. Pasado y presente juntos de la mano, pura esencia japonesa.

“Dos años después, en el 76, dejé mi carrera profesional y me dediqué a construir bicicletas. Como es habitual en Japón, tuve un maestro que me enseñó el oficio. En todos estos años habré construido unas 3.000 bicicletas, el 60% de keirin, el 30% de carretera y el resto para circular por ciudad, pero nada de mamacharis”. Esta última afirmación la hace con una sonrisa ( Mamichari es una bicicleta barata y fabricada en china que tiene todo hijo de vecino… podéis traducir por bici del Decarthon o hierro). Hemos entendido lo que nos quería decir y también sonreímos.

Cuando se retiró quiso seguir vinculado a su amado ciclismo y decidió abrir un pequeño taller en su barrio natal de Meguro. Su experiencia como excorredor de keirin lo convirtiró en uno de los constructores de referencia para los corredores. Cuenta la leyenda que una vez un joven Eric Clapton se presentó en su taller y le pidió si le podía hacer una bicicleta. Tanabe-san, muy educadamente, le dijo que no tenía ningún problema en hacérsela, pero que tenía pedidos y entregas comprometidas y que tendría que esperar. Cuatro años después, Eric Clapton volvió a la tienda y Tanabe-san lo volvió a recibir, le dijo que todavía se acordaba que tenía un encargo pendiente y que en breve llegaría su turno. Cuando le preguntamos si la historia es cierta, sonríe. “Para mí la bicicleta es más que un negocio. Evidentemente me da de comer, pero mi pasión por ella es superior. Todavía monto cada día.” Se gira, nos invita a entrar en el taller y nos muestra su bicicleta colgada del techo. “El material que no es mío es Campagnolo. Son los mejores”. ( si supierais el vicio que tienen a lo italiano…)

Le preguntamos sobre el vinilo en la  puerta y su negativa a vender-arreglar bicicletas sin frenos. “Primero porque están prohibidas las bicicletas sin frenos. Y segundo por seguridad y respeto. Seguridad para evitar accidentes. Hay ciclistas sin frenos que van como locos y provocan accidentes. Hay que pensar en los otros y ser respetuosos con los peatones y los otros vehículos. Todos circulamos y debemos respetarnos entre todos”. Interesante reflexión, sobre todo si hablamos de una ciudad con aceras atestadas de peatones y vehículos por todos lados. El respeto y la harmonía son básicos para mantener el equilibrio circulatorio.

Le pedimos que nos explique cómo construye las bicicletas, cuando tarda, que materiales utiliza… Aquí Masaki toma las riendas de la conversación y con su inglés nos explica que hablan con el comprador, sobre sus gustos, como le gusta montar y para qué quiere la bicicleta. Luego, esquema en mano, hablan de las piezas, materiales y geometrías deseadas. Tanabe-san vuelve a entrar en acción y nos muestra una bicicleta de prueba que él mismo creó y que sirve para confirmar las medidas. Rápidamente nos mide, prepara la bicicleta y nos pide que la probemos. “Con el boom del keirin tardábamos más, ahora tardamos unos 4 días en construirla y unas tres semanas en que se pinten. El cliente puede escoger el color y el diseño que quiera. Aún así, tenemos un poco de lista de espera”.

Para acabar le pedimos que opine sobre el uso de bicicletas de pista por la ciudad. “Mira, cada bicicleta se construye para una finalidad. Las bicicletas de keirin se han ido perfeccionando con el tiempo adaptándonos a lo que nos pedían los corredores. A pirori no parecen las más adecuadas para ir por ciudad, pero a mí me gusta que la gente utilice la bicicleta y ayude a consumir menos energía y contaminar menos”.

Asentimos (nota: el argumento sostenible y de ahorro de energía nos lo ha citado todas las personas con las que hemos hablado.  Después de los acontecimiento del año pasado la mentalidad japonesa ha cambiado)

A lo largo de la charla la palabra “jitensha” a aparecido en incontables ocasiones y se nota que disfruta de su trabajo, que puede vivir de su pasión. Le damos las gracias, sonríe por nuestra pronunciación japonesa. Nos despedimos con un informal “hasta la vista” en japonés y vuelve a sonreír. Es una persona alegre, educada y respetuosa. Lástima que no hayamos podido entenderlo mejor, pero nos vamos contentos.

Arigato Tanabe San! (reverencia)

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5 Comentarios »

  Diego VK wrote @ 18 abril, 2012 at 23:10

Se me saltan las lagrimas !!!

  Nando Morenito wrote @ 18 abril, 2012 at 23:36

Sin palabras…

  nendolot wrote @ 19 abril, 2012 at 8:38

que bonita entrada…cada dia con más estilo…

  ville wrote @ 2 mayo, 2012 at 13:15

sabiduria elegante

principios eticos del artesano

  Square wrote @ 5 mayo, 2012 at 13:24

Mu bien! Estaría mirando todo el proceso de construcción, con palomitas incluidas, como si de una peli de Spilberg se tratara.

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